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CUIDADO CON LAS MEDICINAS: Marzo Fernández nos envía una crónica sobre lo que le ocurrió a su tío José

Marzo Fernandez
Escrito por Nelson Horta

MIAMI 13 DE NOVIEMBRE DE 2017, nhr.com—Siempre he sido cuidadoso en tomar medicinas, me gusta buscar los “side effects” de cada uno de los medicamentos que me receta el médico y luego decido si los tomo o no, aunque mi medio siempre está al tanto de esta decisión que he tomado.

Nuestro amigo Jesús Marzo Fernández nos envía la crónica de lo que le paso a su tío José que estaba bien de salud, pero las medicinas lo enfermaron hasta acabar con su vida, aquí va la crónica que nos envía Marzo.

Mi tío José se encontró bien de salud , hasta que su mujer, mi tía Betty , instancias de su amiga Paty, le dijo:

– José, vas a cumplir 68 años, es hora de que te hagas una revisión médica-

Y para qué,  si me siento muy bien

-Porque la prevención debes hacer ahora, cuando todavía te persigan jóvenes- , contesó mi tía.

Por eso mi tío José fué a consultar al médico.

El médico, con buen criterio, le mandó hacer exámenes y análisis de todo.

A los quince días el doctor dijo que estaba bastante bien, pero que tenía algunos valores en los estudios que sí lo necesita. Entonces le recetó Atorvastatina Grageas para el colesterol, Losartán para el corazón y la hipertensión, Metformina para prevenir la diabetes, Polivitamínico, para aumentar las defensas. Norvastatina para la presión, Desloratadina para la alergia.

Como los medicamentos eran muchos y que lo protegen, Omeprazol y Diurético para los edemas. Mi tío José, fué a la farmacia y gastó una parte importante de su jubilación.

Al tiempo, como no alcanzaba recordar, si las pastillas verdes para la alergia, las que tomaron antes o después de las cápsulas para el estómago, y si las amarillas para el corazón, fueron durante o al terminar las comidas, volvieron al médico …

Este , luego de hacerle un pequeño accesorio con las manos, lo que un poco tenso y algo contracturado, por lo que lo agregó Alprazolam y Sucedal para dormir.

Mi tío, en lugar de estar mejor, estaba cada día peor. Todos los remedios en el aparador de la cocina y casi no salían de su casa, porque no pasaba un momento del día en que no tenía que tomar una pastilla.

Tan mala suerte tuvo mi tío José, que a los pocos días se resfrió y mi tía lo hizo acostar como siempre, pero esta vez, además del tilo, canela, limón con miel, llamó al médico.

Este le dijo que no era nada, pero le recetó Tapsín día y noche y Sanigrip con Efedrina. Como le dio taquicardia, se agregó Atenolol y un antibiótico, Amoxicilina de 1 gr. cada 12 horas por 10 días. Le salieron hongos y herpes y le indicaron Fluconol con Zovirax.

Para colmo, mi tío José se puso a leer los prospectos de todos los medicamentos que tomaba y así se convirtió en las contraindicaciones, las advertencias, las precauciones, las reacciones adversas, los efectos colaterales y las interacciones médicas.

Lo que leia eran cosas terribles No hay ningún lugar para morir, sino que puede tener arritmias ventriculares, sangrado anormal, náuseas, hipertensión, insuficiencia renal, parálisis, cólicos abdominales, alteraciones mentales y otro montón de cosas espantosas.

Asustadísimo, llamó al médico, quien al verlo dijo que no tenía que hacer caso de esas cosas porque los laboratorios las ponían por poner. -Tranquilo, Don José, -no se excita- le dijo el médico, mientras que una receta nueva con Rivotril con un antidepresivo, Sertralina de 100 mg. Y como le dolían las articulaciones le dieron Diclofenac.

En ese tiempo, cada vez que mi tío cobraba la jubilación, iba a la farmacia. Esto es solo muy malo, razón por la cual el médico le recetaba nuevos e ingeniosos medicamentos.

Llegó un momento en que el pobre de mi tío José, las horas del día no le alcanzaban para tomar todas las pastillas, por lo que ya no dormía, por las cápsulas por el insomnio que le había recetado. Tan mal se había puesto que un día, haciéndole caso a los prospectos de los remedios, se murió.

Al entierro fueron todos, pero el que más lloraba era el farmacéutico. Aún hoy, mi tía afirma que menos mal que lo mandó al médico a tiempo, porque si no, seguro que se había antes muerto.-

Esta cronica está dedicada a todas mis amistades, ya sean médicos o pacientes … !!! Ah, si no hubiera tomado nada y hubiera seguido con su régimen naturista con: pollo sin piel, pavo, lechugas, aceite de oliva, frutas, verduras de todos los colores, nada de sal y nada de azúcar, con una copita de vino tinto o un wisquisito y caminando estaría vivo.

 

Acerca del autor

Nelson Horta

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